La falta de atención y concentración son las principales características de los niños que padecen dificultades de aprendizaje. Algunas son causadas por factores del entorno en el cual se desenvuelve la persona, mientras que otras se originan a partir de una lesión en el sistema nervioso central. Aunque la evolución depende de cada niño en particular, es necesario que la familia intervenga en el proceso junto a los psicopedagogos y el colegio y dependiendo de la causa del trastorno, junto a los psicólogos y neurólogos.
La mayoría de los niños con problemas de aprendizaje presentan falta de atención y concentración y son muy intranquilos El aprendizaje es un componente esencial del crecimiento del niño. En sus diferentes etapas de desarrollo, éste será una guía que permitirá vislumbrar sus aptitudes, habilidades y la presencia de ciertos problemas, trastornos o dificultades del aprendizaje.
Los docentes especialistas, o mejor conocidos como psicopedagogos, aseguran que no se trata de una enfermedad sino de un trastorno que puede ser resuelto con atención y ayuda profesional, así como con la asistencia de otros especialistas que intervienen en el caso.
Las causas de los trastornos de aprendizaje son varias. Una está relacionada con los problemas sociales y familiares y pueden ser desencadenados por problemas emocionales, situaciones de desequilibrio en los hogares, divorcios, e incluso falta de atención y amor por parte de los padres. El otro caso tiene que ver con problemas neurológicos.
No es una enfermedad Las dificultades del aprendizaje son definidas por Maryorie Hug, psicopedagoga de "Mis Huellas", ubicado en Villa Asia, como trastornos que se presentan en las áreas instrumentales como la lectura, escritura y cálculo, base de cualquier proceso académico.
Existen dos tipos de dificultades del aprendizaje, globales y específicas. Las globales que tienen un origen etiológico relacionado con el entorno y que de acuerdo a la especialista, podrían tener como causas "la mala praxis educativa, faltas recurrentes al sistema escolar, niveles de pobreza y bajo nivel cultural, son factores que no tienen que ver con el sistema nervioso central", es decir aquellos factores del entorno que podrían perjudicar el desarrollo instrumental del niño.
Las dificultades específicas tienen un carácter biológico "el sistema nervioso central está afectado, hay una lesión, hay algo que no está normal en el cerebro y que puede ser originado en un período prenatal por problemas perinatales como la hipoxia, falta de oxígeno e inclusive por factores metabólicos".
Explicó que en el caso de las globales, el niño "puede salir adelante con un tratamiento porque no hay ninguna lesión". Sin embargo, aclaró que esta evolución sólo es posible cuando se logra una sinergia entre la familia, el colegio, el niño y la psicopedagoga.
Los niños que tienen dificultades de aprendizaje presentan características que pueden ser reconocidas por los padres, pero que en muchos casos no desean asumir. En ese sentido, Hug explicó que las características son particulares en cada niño, pero que aún así existen algunas generales como "problemas de atención, algunos tienen problemas a nivel emocional porque se sienten inferior al resto, son bien intranquilos y su motivación es baja respecto a sus actividades escolares".
Dada la incidencia de las dificultades del aprendizaje a nivel educativo, son los psicopedagogos quienes establecen el primer contacto con el niño, puesto que realizan una evaluación a nivel pedagógico. En este sentido, indicó que el primer paso es "establecer un diagnóstico, luego creer en él de manera responsable y asumirlo porque no es una enfermedad y es algo que se puede erradicar; remitirlo al psicólogo, si él observa un daño a nivel biológico lo remite al neurólogo".
"Ahondar en el pasado" Truadys López, psicopedagoga del Centro Infantil "Tijeras y Papel" expresó que desde tempranas edades es necesario evaluar el desarrollo neuromotor de los niños que es lo que va a dar las pistas de alguna anomalía en un futuro.
"Signos como que no caminó a tiempo, es flojito, no habla, es lento para escribir, tiene dificultades en la escritura, problemas motores, que no tenga un desarrollo motor acorde, lo retarda en muchos casos. Para que una madre sepa si tiene una dificultad o no de aprendizaje tiene que ahondar en el pasado".
Sin embargo, señaló que "aproximadamente el 80 por ciento de los padres tienen hijos con problemas de aprendizaje pero no saben ni ellos ni las familias ni el docente". En este sentido, señaló que en muchos casos, el movimiento en el que se encuentran inmersos los representantes provoca que los niños a partir de los cinco años sean enviados a los colegios.
"Y eso es negativo porque el niño no tiene la madurez, yo diría que actualmente los niños que tienen problemas de aprendizaje se pueden dividir en un 60 por ciento sin lesiones neurológicas y el otro 40 por ciento es el que tiene una etiología médica, lesiones, ausencia de oxígeno, es el primer puntito, es un caso a seguir porque queda una secuela". Al considerar que la mayor parte de los casos tratados tienen su origen en causas globales o del entorno, es imprescindible hacer un punto en alto. Asimismo, López señaló que la degeneración bioquímica del ser humano incide en la evolución correcta del organismo y "todo eso tiene que ver con los trastornos", haciendo mención a empezar a fumar a temprana edad y al régimen nutricional, entre otros.
Falta de atención "El TDH o Síndrome de Déficit de Atención está clasificado dentro de los trastornos del aprendizaje y generalmente va acompañado por hiperactividad, impulsividad y altos niveles de desatención", señaló Maryorie Hug.
Explicó la especialista que en estos casos los neurotransmisores, tales como la dopamina y la serotonina, que se encuentran en el cerebro no están funcionando de la manera correcta, "hay corriente todo el día en el cerebro, por eso hay hiperactividad y constante movimiento", dijo al tiempo que aconsejó que lo importante es que quemen energías en deportes como la natación, "pero no karate porque es de mucho contacto y puede ser muy agresivo".
Por su parte, López indicó que aunque el TDH debe ser diagnosticado entre los ocho y los nueve años, "hay rastros que son muy obvios y permiten presumir el TDH porque son inquietos y tienen cierta conducta agresiva". Señaló que entre los 11 y 12 años, el joven empieza a madurar y adquiere conciencia en cada una de sus actividades, "hay un bajón". Después de la adolescencia "ya es otra cosa (...) hay asesinos que empezaron siendo TDH y terminaron como asesinos en serie".
López señaló que en muchos casos, los médicos prefieren ocultar el trastorno y a la vez existen padres que deciden no asumirlo. Sin embargo, expresó que no debe existir miedo, puesto que con una buena ayuda y un buen seguimiento se puede lograr el éxito y vencer el trastorno, "pero se necesita el apoyo mutuo".
No etiquetar Las especialistas coinciden en que en muchos casos, los niños son etiquetados y esta actitud es sumamente negativa para el progreso de los afectados. "Los niveles emocionales van por el piso y cuando la motivación es baja, la respuesta es totalmente adversa a lo esperado y allí comienza el ausentismo escolar, son los niños que nunca se escolarizan", señaló Hug.
Al respecto, explicó Truadys López que un buen enfoque, un premio y una guía permiten que un niño sin lesiones neurológicas avance, pero un niño con problemas bio-neurológicos "no avanza solo, necesita ayuda de un tutor y de una buena maestra pero estamos viendo que las maestras son como generales, sargentos, son personas cerradas que no comprenden a este tipo de niños, y en vez de ayudarlos lo que hacen es etiquetarlos".
Ayudas para la familia Coinciden en que el trabajo en equipo, el amor y la disciplina son las mejores estrategias para enfrentar este obstáculo. López explica que tienden a necesitar mucho cariño y atención, "se necesita mucha disciplina pero no de castigos, sino llegarle al corazón y luego se trabaja en sus áreas deficitarias". El trabajo es mancomunado y el apoyo de la familia, el colegio y el psicopedagogo debe ser concatenado. "Yo he visto muy buena evolución siempre y cuando la familia intervenga".
Asimismo, Hug de "Mis Huellas" explicó que lo importante es que desde los primeros años del niño, los padres estructuren un horario e instauren normas para ir creando un reloj biológico, "dar responsabilidades desde pequeños, no lo hacen perfecto pero tienen la responsabilidad".
Si usted cree que su hijo puede padecer de un problema de aprendizaje, solicite un seguimiento del rendimiento escolar de los niños, evalúe su desempeño y su comportamiento y recurra a un especialista.
Ésta es una situación que cualquier niño puede atravesar y es por eso, que asumir el diagnóstico, acudir a un especialista y participar de manera activa en el proceso se configuran como vitales herramientas para superarlo
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