miércoles, 18 de junio de 2008











Por que el niño no presta atencion

La Experiencia de tener un hijo con Déficit de Atención con HiperactividadCecilia Montiel Nava, M.S., C.A.S.Psicólogo InfantilPara muchos padres los siguientes comentarios les serán familiares: "...mi niño parece que no oyera....no puede terminar las tareas...vive como soñando despierto...mi hija pierde los útiles escolares...no puede concentrarse....no puede trabajar independientemente y sin supervisión...mi hija necesita mas instrucciones para poder completar las tareas...ella salta de una actividad sin terminar a otra...ella parece estar confundida o estar en la luna...parece que tuviera azogue...no esta tranquilo ni cuando duerme...no para de hablar, parece una rocola con cinco mil bolívares... siempre quiere ser el primero, no puede esperar su turno...

" Estos son comentarios de padres y maestros describiendo sus niños con Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad o ADHD.El niño con ADHD tiene problemas manteniendo la atención, controlando sus impulsos y su actividad motora. Estos problemas son reflejados en un deterioro en la capacidad del niño de controlar su propia conducta en relación al paso del tiempo, mantener en mente metas y consecuencias futuras. Este trastorno no es como otras personas o libros lo describen; un problema solo de falta de atención, descuido o hiperactividad. No es tampoco un estado pasajero que desaparece a medida que el niño crece, o una etapa difícil pero normal de la niñez.

No es causada porque los padres no sepan disciplinar o controlar al niño, y no es un signo de que el niño tiene una tara hereditaria.El ADHD es un trastorno real, un problema real, y frecuentemente un obstáculo real. Criar un niño con ADHD puede ser un reto increíble para cualquier padre. Estos niños son distraídos, impulsivos, hiperactivos y demandantes. Sus problemas son una carga adicional al rol de padres en el cual los padres nunca pensaron cuando decidieron tener hijos.

¿POR QUÉ MI NIÑO ES ASÍ?
La causa del ADHD es todavía desconocida. Sin embargo, la tendencia general es a inclinarse por explicaciones biológicas como causas del ADHD.En estudios hechos con resonancia magnética, pacientes con ADHD presentaron anormalidades en una de las formaciones del sistema nervioso central (el cuerpo calloso). Estudios hechos con una técnica nueva de imagen cerebral (PET scan) han encontrado que adultos con ADHD que a su vez también tienen niños con ADHD, presentan una marcada reducción en el metabolismo cerebral. En estos momentos hay numerosas investigaciones tratando de descifrar el misterio causal del ADHD.¿CUANTOS NIÑOS TIENEN ESTO?Una pregunta muy frecuente que los padres hacen es si su niño es el único con este problema. El ADHD es mucho más común de lo que la mayoría piensa. Su prevalencia ha sido estimada entre el 3%y el 5% en la población general de niños en edad escolar. Estas cifras son mayores si nos vamos a la población clínica. Aunque información epidemiológica acerca de la prevalencia del ADHD en adolescentes y adultos es muy limitada, algunos estudios han demostrado que a medida que el niño crece, en un gran porcentaje de la población, la presencia de este trastorno se mantiene estable.MALA CONDUCTA!!!!!!Los niños con ADHD son llevados a consulta por múltiples razones; siendo las mas frecuentes mala conducta, porque los papás y los maestros tienen dificultad manejando al niño, o porque va a ser expulsado del colegio. Sin embargo hay mucho mas que mala conducta en el ADHD. Los síntomas fundamentales del ADHD involucran dificultades en el control de tres áreas de funcionamiento: a)atención, b) impulsividad, c) hiperactividad. De acuerdo al Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, cuarta edición; los criterios diagnósticos que un niño debe manifestar para poder recibir el diagnostico de Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad son seis de los criterios de falta de atención o seis de los criterios de hiperactividad-impulsividad, los cuales se describen a continuación:Falta de Atención
Tiene dificultades prestando atención a los detalles.
Tiene dificultades manteniendo la atención en tareas o actividades.
Pareciera que no escuchara cuando se le habla directamente.
No sigue órdenes y no completa tareas escolares, obligaciones domésticas.
Tiene dificultad organizando tareas y actividades.
Evita, le disgusta, o rechaza realizar actividades que requieran esfuerzo mental sostenido (ej., tareas escolares)
Pierde los útiles necesarios para tareas (lápices, borradores, cuadernos, etc)
Se distrae fácilmente con estímulos externos.
Es olvidadizo en actividades diarias. Hiperactividad - Impulsividad
Es inquieto con las manos o pies o se retuerce en el asiento.
Se levanta de su asiento en el salón de clase
Corre o trepa excesivamente en situaciones en que es inapropiado hacerlo.
Le cuesta jugar tranquilamente.
Actúa como si "tuviera un motor adentro"
Habla excesivamente.
Responde antes de que las personas finalicen las preguntas.
Tiene problemas esperando su turno.
Interrumpe o se entromete con otros (ej., se mete en conversaciones o juegos).

"DESDE QUE NACIÓ ERA ASÍ... NI EN LA CUNA SE QUEDABA QUIETO"

Cuando un psicólogo, psiquiatra o neurólogo, toma la historia clínica, es muy frecuente que escuche a los padres contar anécdotas de cuán inquieto su hijo ha sido, muchas veces historias de cuando el niño era un bebé de meses. Los síntomas del ADHD se manifiestan usualmente antes de los seis años de edad, aunque muchas veces el diagnóstico se hace cuando el niño es mayor. Cuando el niño está entre los cuatro y cinco años, los síntomas de hiperactividad son más prominentes. Sin embargo, a medida que el niño crece y empiezan las obligaciones escolares (7-9 años), los síntomas de falta de atención comienzan a ocasionar problemas.Por mucho tiempo se ha dicho que solo los varones tienen ADHD; sin embargo, aunque los varones con Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (ADHD) son mas frecuentemente identificados , con una proporción de 4 varones por cada niña; las niñas representan un porcentaje significativo de las consultas por ADHD."ADEMAS DE INQUIETO, LE CUESTA APRENDER"Para muchos padres es una realidad que su niño con ADHD además de los problemas relacionados a dicho trastorno, presenta otros problemas adicionales, en muchos casos asociados con el rendimiento escolar, en otros con problemas de conducta, agresión o autoestima. Es muy importante descartar la presencia de otros trastornos que pueden manifestarse al mismo tiempo que el ADHD.Dificultades en el Aprendizaje están presentes en muchos niños con ADHD; estimándose que un 25-35% de niños con ADHD también reúnen los criterios para diagnosticar alguna dificultad en el aprendizaje. Por eso es muy importante estudiar cada caso en particular para determinar si requiere la administración de tests psicológicos y/o de rendimiento académico para descartar o confirmar la presencia de alguna dificultad en el aprendizaje. Los niños con ADHD poseen un riego mayor de recibir rechazo de los compañeros, causando a su vez problemas de autoestima, destreza social y/o agresión. En muchos casos un niño puede ser llevado a consulta por su bajo rendimiento escolar, sin embargo su bajo rendimiento escolar puede tener de trasfondo un trastorno por déficit de atención con hiperactividad, o viceversa.¿CÓMO SABEMOS SI TIENE ADHD?El Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad no puede ser diagnosticado a través de exámenes de laboratorio (electroencefalogramas, exámenes de sangre, radiografías, etc). Por el contrario, el diagnóstico es hecho a través de la obtención de una detallada historia clínica del niño descrita por los padres, e información provista por maestros y otras personas que están a cargo del niño (niñeras, abuelas, etc.).La observación directa del niño por cortos periodos de tiempo en un ambiente extraño para el niño tal como lo es el consultorio del pediatra, frecuentemente conlleva a diagnósticos equivocados.La mayoría de los niños con ADHD cuando se encuentran en ambientes desconocidos pasan por un periodo de "luna de miel" durante el cual no manifiestan los problemas de hiperactividad y conducta reportados por los padres. Por otro lado, los niños con ADHD usualmente responden muy bien en situaciones donde reciben atención individualizada en las cuales son capaces de controlar su hiperactividad. Por este motivo, el psiquiatra, psicólogo, neurólogo o pediatra no se debe guiar por el comportamiento del niño en el consultorio para hacer el diagnostico de ADHD.

¿Y AHORA QUE HACEMOS CON ÉL?

Estoy segura que a mas de una madre o padre, se le habrá ocurrido en un momento de desesperación dar en adopción a su niño con ADHD. Afortunadamente esa no es la única opción para tratar los niños con ADHD. El tratamiento del Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad debe ser diseñado de acuerdo a las necesidades de cada paciente en particular.El enfoque que mejores resultados ha mostrado es el multimodal , el cual debe incluir:
Material educacional y/o discusiones con el niño, padres, y el personal de las escuelas para explicar extensivamente la naturaleza del trastorno.
écnicas de modificación de conducta para ser implementadas por los padres y maestros. Estas técnicas están dirigidas a disminuir las conductas disruptivas, la impulsividad y a aumentar las conductas apropiadas. Otra de las metas de estas técnicas es la de aumentar el rango de atención del niño.
Entrenamiento en destrezas sociales, que le permitir al niño interactuar adecuadamente con los compañeros de clase, de juego y también con los adultos.
Educación especial o remedial (psicopedagogía) para los niños que también presenten dificultades en el aprendizaje.
Aunque no es indicado para el tratamiento de los síntomas fundamentales de falta de atención, impulsividad, e hiperactividad; terapia individual puede ser usada para trabajar con síntomas secundarios (baja autoestima, depresión, problemas familiares).
Tratamiento con estimulantes. La medicina mas usada para el tratamiento de ADHD es Ritalin. En el 80% de los casos de ADHD, Ritalin ha sido reportado efectivo en mejorar los síntomas del ADHD (falta de atención, impulsividad, hiperactividad). Sin embargo los niños deben ser evaluados por un medico preferiblemente un psiquiatra infantil o neurólogo antes de prescribir cualquier estimulante. Si usted tiene un niño que presenta los problemas descritos en este articulo, busque ayuda con un psicólogo infantil , psiquiatra infantil , o neuropediatra. Existen tratamientos probados que pueden mejorar la vida de estas personas sustancialmente sin ningún riesgo para ellas. El trastorno por déficit de atención con hiperactividad es un problema real para el cual existen soluciones igualmente reales y accesibles. Antes de considerar dar su hijo en adopción, busque ayuda de un profesional de la salud mental que seguramente le ofrecerá soluciones más viables y satisfactorias.

Funcionamiento intelectual y rendimiento escolar en niños con anemia y deficiencia de hierro

La deficiencia de hierro es el trastorno hematológico más frecuente alrededor del mundo y afecta a 2,000 millones de personas aproximadamente, de los cuales 77 millones viven en América Latina y el Caribe. La deficiencia de hierro tiene un espectro que va desde la reducción y agotamiento de las reservas de hierro, hasta la reducción de las células rojas y de la concentración de hemoglobina. En consecuencia, hay deficiencias de hierro sin anemia. Los niños son uno de los grupos más vulnerables a esta deficiencia, debido al rápido período de crecimiento cerebral, en especial durante los dos primeros años de vida. El hierro es uno de los principales sustratos que soportan y permiten el desarrollo y la actividad metabólica de múltiples procesos a nivel cerebral, entre los cuales se encuentra el proceso de mielinización.

Una insuficiente disponibilidad de hierro en un período de alta incorporación de éste en el tejido cerebral, que coincide con el período de mielinización del tejido nervioso, puede proveer una base fisiológica para explicar los efectos conductuales observados cuando hay deficiencias del micronutriente. De la misma manera, la deficiencia de hierro afecta la regulación y la conducción de neurotransmisores como la serotonina, la dopamina y GABA. La alteración de los receptores y transportadores de dopamina, compromete en los infantes las respuestas afectivas y el funcionamiento cognoscitivo, y los de los receptores GABA, la coordinación de patrones de movimiento y memoria. La importancia consiste que cuando ocurre un déficit de hierro cerebral en etapas tempranas, los daños ocurridos persisten en la etapa adulta, más allá de la recuperación de la anemia durante los primeros meses de vida.

Estas alteraciones cerebrales se reflejan a largo plazo en un retraso del desarrollo mental y físico de los niños que han tenido anemia, y como consecuencia un menor desempeño escolar, con altos niveles de repetición de grados y deserción de la escuela primaria en comunidades económicamente pobres. Sin embargo, los resultados de las diversas investigaciones en este campo, no arrojan resultados concluyentes acerca de una relación causal, y es probable que los efectos sobre la conducta y el desarrollo en los niños anémicos se vean aumentados por la presencia de factores ambientales desfavorables para un normal desarrollo. Por ello resulta improbable que las diferencias en los resultados en el desarrollo mental y motor observadas en los niños anémicos obedezcan a un factor de riesgo único, sino que más bien son la consecuencia de una combinación de factores asociados. De aquí surge la necesidad de unir esfuerzos, para mejorar la calidad de la experiencia educativa con inversiones en salud, educación y saneamiento ambiental que permitirán un mayor bienestar de los estudiantes y sus familias.Palabras clave: Deficiencia de hierro; Anemia; Desarrollo cerebral; Desarrollo mental; Desarrollo psicomotor.

La deficiencia de hierro tiene un espectro que va desde la reducción y agotamiento de las reservas de hierro hasta la reducción de las células rojas y de la concentración de hemoglobina. En consecuencia, hay deficiencias de hierro sin anemia5. Los infantes tienen un mayor riesgo debido a su rápido crecimiento y las fuentes dietéticas limitadas en hierro6. Las implicaciones no hematológicas de la deficiencia de hierro son muy variadas e incluyen efectos sobre la función y estructura gastrointestinal, inmunidad e infección, función neurológica y física7-10. A nivel del sistema nervioso central, el hierro está comprometido en muchos procesos que podrían afectar la conducta infantil y su desarrollo, con efectos a largo plazo sobre el rendimiento intelectual11 y físico de los niños12,13. El objeto de esta revisión es analizar los estudios más importantes acerca de la influencia de la deficiencia de hierro en el desarrollo mental de los niños y sus consecuencias en el rendimiento escolar a largo plazo.

MECANISMOS ENTRE LA DEFICIENCIA DE HIERRO Y LAS ALTERACIONES FUNCIONALES
Durante los primeros dos años de la vida, cuando se presenta la anemia ferropénica, el riesgo de una alteración funcional es alto, debido a que el cerebro pasa, después del nacimiento, por cambios anatómicos y bioquímicos acelerados que aumentan su vulnerabilidad14. Varias semanas después del nacimiento ocurre un período de acelerada formación sináptica que llega a un pico máximo, que varía en el tiempo de acuerdo con la región cerebral, entre los tres meses y los tres años de edad. Los cambios iniciales más rápidos se experimentan a nivel de la corteza auditiva, mientras que, en la corteza frontal ocurren hacia el final del segundo año15. La rápida sinaptogénesis pasa luego por un período de estabilización y entra después a lo que podría describirse como un período de recorte selectivo de sinapsis, que quizá sean funcionalmente innecesarias16. La formación acelerada, la estabilización y la poda o recorte determinan que la densidad de las sinapsis en el cerebro cambie y que la densidad a la que se llega después del período de poda sea semejante a la que se observa en el adulto17.

En algunas regiones, como en la corteza visual, la densidad adquirida de los dos a los cuatro años de edad es aproximadamente la misma que se ve en el adulto18. Por otro lado, esta semejanza no ocurre sino entre los 10 y los 20 años en la corteza prefrontal18. Hay evidencias que la formación acelerada de las sinapsis en diferentes regiones cerebrales se relaciona con la aparición de habilidades específicas enraizadas en dichas regiones, de esa forma, el incremento de la densidad sináptica dentro de una región cerebral daría origen a la aparición de nuevas funciones16,18. Tanto en infantes como en primates, por ejemplo la habilidad para recordar información sobre dónde se esconde un objeto dentro del campo visual, aparece después de un acelerado período de formación sináptica en la corteza cerebral16,18.La descripción de un aspecto del crecimiento cerebral permite comprender, el significado que puede tener la deficiencia de hierro en el desarrollo psicobiológico del niño. Los períodos de máximo desarrollo y actividad metabólica hacen que algunas regiones y procesos del cerebro, sean más vulnerables a la deficiencia de sustratos que soporten ese metabolismo19. Uno de estos sustratos, es el hierro. Hay una amplia documentación acerca de que algunos de los efectos de la deficiencia de hierro son posttranslacionales, siendo el resultado el fracaso en la incorporación del hierro a la estructura proteica (Ej.: citocromos, proteínas hierro-azufre) con la consiguiente degradación de la proteína y pérdida de su función. Esta perspectiva permite predecir que las consecuencias en la conducta y desarrollo del cerebro debidas a la deficiencia de hierro, se encontrarán en función de su severidad y su duración20. La deficiencia de hierro es muy frecuente durante la infancia; este período se caracteriza por el máximo desarrollo del hipocampo y el desarrollo regional cortical, asimismo el desarrollo de la mielina, dendritas y una sinaptogénesis acelerada en el cerebro, los estudios en animales de experimentación demuestran una gran vulnerabilidad del hipocampo en vías de desarrollo cuando hay deficiencia de hierro en forma temprana21. Los efectos en el cerebro que conciernen a la función de hierro como un co-factor necesario o componente estructural de enzimas y moléculas requeridas para el desarrollo y la función exitosa del sistema nervioso, incluyen particularmente la conducción del impulso nervioso22,23.

LA DEFICIENCIA DE HIERRO Y SU INFLUENCIA DURANTE EL DESARROLLO DE LA FUNCIÓN DE LOS NEUROTRANSMISORES

La deficiencia de hierro afecta la regulación y la conducción de neurotransmisores como son la serotonina, la dopamina y el ácido gamma amino butírico (GABA). Los más recientes estudios demuestran que la densidad de receptores para serotonina y norepinefrina se encuentra alterada por la deficiencia de hierro en la dieta24-27. La persistencia de estas alteraciones en la edad adulta después de corregir la deficiencia se evaluó hace poco25, e indican que la cantidad de receptores de dopamina D2R es más baja en la sustancia nigra, mientras que los de serotonina SERT se encuentran en menor densidad en los núcleos laterales y reticulares del tálamo y en la zona incerta. El déficit en el hipocampo y la corteza se relaciona con deficiencias en el aprendizaje espacial. La alteración de los receptores de dopamina, compromete en los infantes las respuestas afectivas, y de esa forma su relación con el ambiente y el funcionamiento cognitivo25. Con respecto a los receptores GABA hay evidencias de que están comprometidos en una red sináptica de información, relacionada con la coordinación de patrones de movimiento y memoria28, la coordinación motora permite una mayor independencia en el niño, y de esa forma una mejor interacción con el ambiente que lo rodea. Los efectos de deficiencia de hierro a temprana edad sobre los neurotransmisores en el cerebro dependen del momento en que se producen y de la severidad de la deficiencia 25,28.

LA DEFICIENCIA DE HIERRO DURANTE EL DESARROLLO Y LA MIELINIZACIÓN A NIVEL CEREBRAL

La deficiencia de hierro, afecta la formación de la mielina en las neuronas cerebrales29. No está claro aún, si la activación de estos mecanismos está restringida a los dos o tres primeros años de edad, cuando la vulnerabilidad del cerebro está acentuada. En animales de experimentación, la deficiencia de hierro tiene efectos directos en la formación de mielina, inclusive en una disminución de los lípidos y proteínas que la conforman30-33. Se ha encontrado evidencia reciente en humanos, monos y roedores acerca de que la deficiencia de hierro en su dieta, producía alteraciones en la morfología, neuroquímica y bioenergía 35. Los hallazgos en infantes consistieron en un proceso de mielinización alterado y trastornos a nivel de la función de las monoaminas. En los primates se encontró un efecto significativo en el neurodesarrollo cerebral. En ratas sometidas a dietas con déficit de hierro se aprecia una disminución general del volumen de mielina, así como en la composición de proteínas y fosfolípidos. Estas alteraciones persisten hasta la edad adulta del animal, inclusive después de suplementar y corregir la deficiencia de hierro en las mismas35. Estos datos indican que el tiempo en que se presenta la deficiencia de hierro durante el desarrollo temprano del cerebro, en estas especies, es más importante que tener concentraciones normales de hierro en el cerebro adulto34,35. Una explicación probable para este efecto sobre la mielina a largo plazo debido a la deficiencia de hierro, se aprecia en la disminución del número de oligodendrocitos en el cerebro adulto de animales sometidos a dietas pobres en hierro.

Hay múltiples evidencias que sugieren que la deficiencia de hierro tiene un gran impacto en la proliferación de células precursoras del oligodendrocito y en la formación del mismo36, es importante este proceso, pues al tener menos oligodendrocitos se limita la efectividad de las intervenciones de tipo terapéutico37. Roncagliolo et al.38 señalan que la anemia por deficiencia de hierro afecta adversamente el desarrollo del sistema nervioso central y proponen que el mecanismo subyacente a estas observaciones sería la deficiente mielinización del tejido nervioso, dado el importante papel del hierro cerebral en la formación y manutención de la mielinización. En los estudios de Roncagliolo et al.38 se evaluaron niños con deficiencia de hierro, y el registro de potenciales auditivos de tronco cerebral a los 6 meses de edad muestra que las latencias absolutas y latencias inter-ondas de los lactantes anémicos por deficiencia de hierro son más largas que las de los niños con hierro suficiente. Asimismo, el tiempo de conducción central es más largo. Estas observaciones sugieren que los lactantes anémicos tienen una menor maduración del sistema nervioso central. La maduración de las fibras nerviosas y de las conexiones sinápticas producen durante los primeros dos años de vida una reducción progresiva en el tiempo de conducción central. Los lactantes anémicos continúan mostrando un tiempo de conducción más largo después de recibir un tratamiento prolongado con hierro oral (4 meses hierro medicamentoso, 6 meses hierro profiláctico).Los estudios de Roncagliolo et al.38 ofrecen un mecanismo explicativo del efecto de la anemia por deficiencia de hierro sobre el desarrollo mental y motor. La mayor sensibilidad de los métodos neurofisiológicos con respecto de las pruebas psicomotoras permitirá estudiar el impacto de la carencia de hierro sobre la indemnidad del sistema nervioso central, en forma mucho más objetiva.Los efectos a largo plazo de la deficiencia de hierro en los seres humanos, que alteran el proceso de mielinización, provocan una conducción más lenta en los sistemas auditivo y visual, que se puede descubrir a través de las pruebas de potenciales evocados en infantes38. Ambos sistemas se mielinizan durante el periodo de deficiencia de hierro en forma rápida, debido a que son críticos para el aprendizaje y la interacción social. En los niños con deficiencia crónica o severa de hierro, se observa que hay un retraso en el desarrollo sensorial, motor y cognoscitivo, asimismo, los trastornos afectivos pueden afectar su interacción con el ambiente físico y social, y comprometer aún más su desarrollo40.Con el tiempo, los efectos directos de la deficiencia de hierro en el cerebro en vías de desarrollo y los indirectos sobre su relación con el medio, contribuirán a un resultado en el rendimiento intelectual y escolar más pobre, si se compara con el de los niños que no han tenido deficiencia de hierro.

EFECTOS A LARGO PLAZO DE LA DEFICIENCIA DE HIERRO EN EL DESARROLLO, CONDUCTA Y RENDIMIENTO ESCOLAR DE LOS NIÑOS
Se han realizado múltiples estudios acerca de los efectos a largo plazo en el rendimiento escolar de los niños que han tenido deficiencias de hierro o anemias, agudas y crónicas. Las investigaciones se han realizado en su mayoría con niños en etapa preescolar o escolar. Es importante, tomar en cuenta ciertos factores, que pueden influir en sus resultados.La casi totalidad de los estudios que abordan el problema de la relación entre la anemia por deficiencia de hierro y el rendimiento escolar, así como la conducta, se basan en la aplicación de escalas de desarrollo psicomotor41. Una de las limitaciones de las escalas de desarrollo consiste en que se construyen según tendencias normativas, es decir, de acuerdo con el momento de aparición de habilidades mentales, sociales, motoras y de lenguaje para la mayoría de los niños de una determinada edad. No evalúan la eficiencia del uso de los procesos mentales, ni tampoco proveen una base para estimar cuando una conducta que presenta un retraso menor puede ser relevante desde el punto de vista del desarrollo. Otra de las limitaciones importantes en las escalas de desarrollo es su bajo poder de predicción de rendimientos en etapas posteriores para niños que presentan rendimientos dentro de un rango normal41.A pesar de que las escalas mejor desarrolladas cuentan con un manual de instrucciones, con descripción operacional para cada ítem, su aplicación continúa siendo muy dependiente de la subjetividad del evaluador que aplica la prueba. Sin embargo, no obstante estos y otros factores limitantes, las escalas de desarrollo son todavía el método más utilizado para evaluar el desarrollo infantil42.La mayoría de los últimos estudios de anemia y conducta han utilizado la escala de desarrollo de Bayley43, que permite estimar un Índice de Desarrollo Mental y un Índice de Desarrollo Motor. A su vez cuenta con una Escala de Registro de Conducta. Sin embargo, el hecho que los niños hayan sido estudiados a distintas edades, con niveles diferentes de anemia hace difícil comparar los resultados obtenidos tanto de los índices de desarrollo como de la escala conductual.Otra fuente de dificultad para el análisis metodológico de los estudios de anemia por deficiencia de hierro y conducta ha sido la variedad de criterios en la definición de estado nutricional de hierro. Afortunadamente esta dificultad se ha podido superar, y las últimas investigaciones incluyen un diagnóstico hematológico con base por lo menos en tres mediciones además de hemoglobina o hematócrito. Algunos estudios, incorporan la respuesta al tratamiento con hierro, que es definitivamente la mejor manera de comprobar el diagnóstico44.La anemia por deficiencia de hierro es una condición nutricional que afecta a niños de diferentes estratos socioeconómicos, y su prevalencia es mayor en niños de poblaciones de escasos recursos económicos y educacionales. Los niños que viven en pobreza están al mismo tiempo más expuestos a factores de riesgo ambiental. El bajo peso al nacimiento (menos de 2,500 g), la prematuridad, nivel socioeconómico bajo, malnutrición, enfermedades parasitarias, padres adolescentes, madres solteras, ausencia del padre, depresión materna, bajo nivel educacional de los padres y problemas psiquiátricos de los padres son algunos de los factores de riesgo que se asocian con pobreza y que se relacionan con el desarrollo psicológico infantil45-51.Estos factores no ocurren aisladamente; la presencia simultánea de dos o más factores de riesgo no actúa en forma aditiva, sino más bien sinérgica. De esta manera, a medida que se combinan un mayor número de factores de riesgo, la probabilidad de observar una disminución en el desarrollo cognitivo infantil aumenta, de modo que los niños que viven en medios empobrecidos son los más seriamente expuestos52,53.Sin embargo, en el último tiempo han cobrado importancia los factores de resiliencia. Un adecuado cuidado prenatal y peso de nacimiento, métodos de crianza favorables, una relación madre-hijo segura y estable, la presencia del padre, una estimulación variada y adecuada al nivel de desarrollo serían algunos de los factores protectores del desarrollo, que atenúan los efectos potencialmente adversoscuando coexisten con otros factores de riesgo42.Por tanto, otro factor de confusión en el estudio de la relación entre la anemia ferropriva y la conducta es la presencia de condiciones socio-ambientales, que puedan confundir, atenuar o potenciar el efecto por observar. Es fundamental que los estudios incluyan un análisis devariables contextuales, tanto biológicas como psicosociales, en que se desarrollan los niños que presentan la deficiencia de hierro41.En los últimos 30 años ha habido un considerable número de estudios, sobre la relación entre la presencia de anemia ferropriva y la cognición y conducta, pero el tema aún permanece polémico54. Una de las primeras publicaciones sobre una posible relación entre la anemia ferropénica temprana y el funcionamiento cognitivo del escolar, la llevó a cabo Cantwell55, sin embargo, el informe que publicó fue breve, lo cual no permitió precisar el diseño de la investigación y los métodos utilizados. El estudio concluía que la deficiencia de hierro durante los primeros meses de la vida produce un déficit neuropsicológico a muy largo plazo.Estudios de observación longitudinales dan informes útiles sobre el pronóstico a largo plazo de niños con anemia y los tipos de déficit en las diferentes fases del desarrollo. Sin embargo, no han logrado proporcionar la evidencia de una relación causal, pero se han visto asociaciones bastante consistentes entre anemia y cognición, después de controlar los factores distractores más importante, que permiten realizar inferencias al respecto.
ESTUDIOS DE CORRELACIÓN
El estudio epidemiológico de observación de Hurtado et al.56 en 1999, sobre una población de escolares en el estado de Florida en los Estados Unidos, ha sido uno de los más grandes realizados. El estudio combinó los archivos computadorizados de los niños que participaron en el programa nacional de alimentación suplementaria para mujeres, bebés y niños, con los archivos de la secretaría de educación sobre los niños con educación especial por retardo mental leve o moderado. Esta combinación permitió relacionar estadísticamente los datos de nacimiento, la participación en el programa de apoyo alimentario y la matrícula en el programa de educación especial del mismo niño. La población estudiada incluía aproximadamente 20,000 casos del condado de Dade, en Florida. Los niveles de hemoglobina que determinaban el diagnóstico de anemia fueron medidos sólo cuando el niño entró en el programa (edad promedio = 12.7 meses; DE = 10.6). Posteriormente, cuando los niños estaban en la escuela se determinó que las probabilidades de presentar un retardo en el aprendizaje, aumentaban entre aquellos niños diagnosticados como anémicos. Esta relación era independiente del peso al nacer y del sexo niño, de la educación o la edad de la madre, de su raza o de la edad del niño cuando fue inscrito en el programa alimentario. El riesgo relativo más alto era para aquellos con una anemia moderada, es decir, con una hemoglobina menor a 9.0 g/dl (riesgo relativo = 1.63). El ser levemente anémico en la infancia se asoció significativamente con el riesgo de tener un desorden del aprendizaje.El vínculo que demostraron Hurtado et al.56, entre la anemia a los 12 meses de edad y la necesidad de educación especial sugiere que existe una relación entre anemia y cognición, sin embargo, no es concluyente. Se controlaron los efectos de muchas variables que en teoría podían confundir la relación entre anemia y educación especial, pero otras variables que pueden haber determinado la asociación que se observó, no se controlaron. Por ejemplo, no se controló la variable ambiental. También se debe tener en cuenta que aun cuando la educación especial indica que los niños del estudio tenían una desventaja cognitiva importante, este resultado en particular no implica que la anemia ferropénica generalmente ocasione un retardo intelectual.ESTUDIOS CASOS-CONTROLEn Israel, los participantes se incluyeron en un programa comunitario de control de anemia ferropénica (no en un estudio de investigación) y se les identificó como anémicos cuando tenían de 9 a 10 meses de edad para luego ser tratados con hierro por un período de tres meses y evaluados años más tarde57,58. A los cinco años de edad se les administró la prueba de inteligencia Wechsler para niños y a los siete años de edad se evaluó su rendimiento en el segundo año de una escuela primaria. Tanto el cociente intelectual como el rendimiento escolar de estos niños estaban por debajo de las medidas respectivas de los niños de un grupo comparativo, que no habían sido anémicos.Walter et al.59 en Chile, comenzaron un análisis prospectivo donde 314 lactantes de tres meses de edad, fueron expuestos al azar a dos tipos de alimentación: un grupo recibió leche de vaca fortificada con hierro, mientras que el otro grupo recibió leche no-fortificada. Hubo controles médicos mensuales, visitas semanales al hogar, y se les siguió hasta los 12 meses. Después, los bebés fueron asignados al azar a un tratamiento de sulfato ferroso (2 a 4 mg/kg/d) o a un placebo por un período de 10 días. Luego, a todos los participantes se les expuso a un tratamiento de 15 mg de hierro por 3 meses. A los 12 meses de edad, los bebés se clasificaron en tres categorías:
Anemia ferropénica (Hb <11 g/dl + 2 indicadores de hierro deficientes).
Deficiencia de hierro (2 indicadores y Hb => 11 gm/dl).
Sin deficiencias.
A los 12 meses de edad los puntajes promedios en la Escala de Desarrollo Mental de Bayley43 de los niños anémicos fueron inferiores a los alcanzados tanto por los niños controles como por los insuficientes en hierro sin anemia. Los rendimientos en la escala mental de los niños anémicos fueron normales, pero 6-7 puntos inferiores a los de los deficientes. La diferencia entre los niños anémicos y los otros dos grupos fue estadísticamente significativa.Diferencias similares se vieron en la Escala de Desarrollo Motor; los niños anémicos tuvieron un rendimiento menor que los niños con deficiencia de hierro sin anemia y que los niños del grupo control. Un tratamiento con hierro oral (sulfato ferroso 3-5 mg/ kg/día) durante 75 días no produjo mejorías en los rendimientos verbal y motor a los 15 meses de edad. Los grupos mostraron pequeñas variaciones en los puntajes tanto de Índice de desarrollo mental y motor indistintamente del estado nutricional de hierro a los 12 meses. Sólo 13 de los 39 niños anémicos lograron una completa corrección del estado nutricional de hierro. Al analizar por separado este subgrupo de niños, tampoco se observan mejorías en los índices de desarrollo, pues los anémicos mantienen rendimientos inferiores que los deficientes en hierro sin anemia y los controles.Los niños evaluados a los 12 meses se volvieron a evaluar a los 10 años de edad con una batería de pruebas:
Escala de inteligencia de Terman y Merrill, forma L y M.
Destreza motora gruesa y fina con la escala de Bruininks y Oseretsky.
Integración motora con la prueba de Beery.
Habilidades psico-educacionales con la batería de Woodcock y Jonson.
Autoestima, evaluada con la escala de Piers-Harris.
Presencia de problemas conductuales.
Rendimiento y comportamiento escolar.
Desarrollo neurológico.
Además, se evaluó la estimulación del hogar mediante el inventario HOME de B. Caldwell, asimismo, una evaluación de la capacidad intelectual de la madre y una determinación de síntomas depresivos de ella 59.Los resultados, los investigadores hicieron 17 comparaciones entre los distintos puntajes de los niños que a los 12 meses de edad habían sido anémicos y no anémicos. De estas 17 comparaciones una sola arrojó diferencias estadísticamente significativas: el tiempo de reacción de un test motor. Los niños sin anemia reaccionaron con mayor rapidez que los niños que habían sido anémicos. En el rendimiento escolar, se registró una diferencia significativa (p<0.05)>12 g/dl). Este último grupo presentaba tres categorías que incluían a niños deficientes de hierro, con pérdida de hierro y niños con las reservas de hierro saturadas. A todos los niños con una hemoglobina menor a 12 mg/dl se les dio tratamiento con hierro vía oral durante tres meses. La dosis y el tiempo se calcularon para que al final de este período, la anemia y la deficiencia de hierro fuesen corregidas. Los que no presentaron anemia recibieron un placebo. Las Escalas de Desarrollo Mental y Motor de Bayley se administraron antes y después de los tres meses de tratamiento.Al terminar la terapia, los puntajes de las Escalas Motora y Mental de aquellos niños (36%) que se habían rehabilitado completamente de la anemia ferropénica fueron similares a los puntajes de los que originalmente fueron clasificados como no-anémicos. Esto no ocurrió en 64% de los anémicos que no fueron completamente rehabilitados. En estos casos la hemoglobina subió por encima de los 12 mg/dl, pero, algunos indicadores de hierro aún se mantuvieron por debajo del nivel normal. Al mismo tiempo su rendimiento mental y motor continuó significativamente por debajo del de los niños sin historia de anemia.Años después, se hizo un seguimiento de los niños durante la adolescencia, 167 (87%) de los niños enrolados en el estudio original participaron en esta nueva etapa62. La edad promedio de los adolescentes fue de 12.3 años de edad con un rango de 11.9 a 13.7 años. Para los propósitos de esta nueva etapa, los participantes del estudio original se dividieron en dos clases de acuerdo con su historia original: 48 niños con deficiencia de hierro crónica y severa y 114 niños cuyas reservas de hierro estaban saturadas.Además del nuevo examen clínico y de las determinaciones bioquímicas que se les hicieron, los adolescentes tomaron una serie de pruebas psico-educativas que arrojaron una imagen general de su nivel intelectual, así como de su capacidad en funciones cognitivas específicas. También se evaluó su rendimiento en la escuela a través de registros escolares y encuestas a los maestros.Aparte de su historia y clasificación inicial, los adolescentes estaban en buen estado de salud, sin deficiencia de hierro y sin anemia, y su crecimiento físico estaba dentro o muy cerca de los límites normales. Los resultados de las pruebas psico-educativas mostraron una imagen algo distinta. Los niños que habían tenido una anemia ferropénica obtuvieron un cociente intelectual verbal y general significativamente por debajo del cociente intelectual de los niños clasificados como normales. Sin embargo, estas diferencias estadísticas desaparecieron una vez que se controló estadísticamente por el efecto confuso de variables tales como el sexo del niño, la inteligencia de la madre y la calidad del ámbito educativo en el hogar. Asimismo, se encontró una desventaja estadísticamente significativa en el rendimiento en pruebas de escritura y aritmética, y diferencias menos pronunciadas en el área de lectura. En contraste con lo que ocurrió en el análisis del cociente intelectual, las desventajas observadas en los indicadores de aprovechamiento escolar se mantuvieron después de controlar estadísticamente los efectos de las variables confusoras. Es más, los adolescentes clasificados como deficientes mostraron algunos problemas funcionales específicos en las áreas de organización visualperceptual, vigilancia, atención, memoria visual-espacial y memoria incidental62.Los estudios de Palti57,58, Walter59 y Lozoff61,62, sugieren que la anemia por deficiencia de hierro, durante los dos primeros años de la vida puede dejar una secuela funcional caracterizada principalmente por un rendimiento escolar por debajo del nivel de rendimiento de los niños que no han sido anémicos. Sin embargo, los tres estudios tienen las limitaciones propias de las investigaciones basadas en diseños cuasi-experimentales con ausencia de asignación aleatoria y ausencia de placebo. Estas limitaciones impiden tener el control necesario sobre todos los factores que pueden confundir la relación entre las variables independientes (suplemento) y dependientes (funcionamiento cognitivo y rendimiento escolar).Otros estudios discrepan de los resultados obtenidos en los anteriormente descritos.En Indonesia, Idjradinata y Pollitt63 realizaron un estudio aleatorio doble ciego en niños de 12-18 meses de edad (50 anémicos por deficiencia de hierro, 29 deficientes en hierro no anémicos y 47 suficientes en hierro.). En cada grupo, a los niños se les asignó al azar tratamiento con hierro o placebo por cuatro meses. Los niños con Hb entre 10.5 y 12.0 g/l se descartaron. Los resultados muestran que antes del tratamiento los niños anémicos tienen promedios de Índice de Desarrollo Mental de 12 a 14 puntos más bajos que los otros grupos. Los suficientes en hierro y deficientes en hierro no anémicos no muestran diferencias entre sí. En la escala motora, las diferencias son de 14 a 17 puntos, y no se observan diferencias entre los grupos sin anemia. El grupo anémico que recibió tratamiento con hierro muestra un fuerte aumento de los puntajes mentales (+19 puntos) y de los puntajes motores (+23 puntos). Todos los grupos muestran en general una mejoría en sus puntajes, pero las de los grupos deficiente en hierro sin anemia y suficiente en hierro son menores (3-5 puntos). El estudio en Indonesia demostró que los niños no-anémicos tuvieron un desempeño significativamente superior en las pruebas de logros educativos que los niños anémicos. También comprobó que el suministro de sulfato ferroso durante un periodo de tres meses mejoraba el desempeño de los niños con anemia. Sin embargo, el tratamiento no tuvo éxito en alcanzar el nivel de desempeño observado en los niños no-anémicos.Los resultados de este estudio no están de acuerdo con los anteriores de Lozoff et al.61 y Walter et al.59 con respecto a la reversibilidad de las diferencias en puntajes de desarrollo luego de un tratamiento con hierro oral de largo plazo. A diferencia de los anteriores, este estudio aplica un esquema de tratamiento con hierro más prolongado (4 meses) e incluye un grupo anémico con placebo que Lozoff et al.61 y Walter et al.59 decidieron no poner a prueba por razones de tipo ético. Además, los niños pertenecen a familias de nivel socioeconómico medio, lo que disminuye la participación de variables del desarrollo asociadas con estratos socioeconómicos bajos. Si bien el estudio presenta un diseño riguroso, la pregunta de la reversibilidad de los efectos de la anemia necesita nuevos antecedentes para una respuesta definitiva.


CONCLUSIONES
Los estudios de caso control presentan una asociación entre anemia por deficiencia de hierro en la infancia y disminución en el desarrollo mental y físico. Este compromiso en la capacidad mental y cognitiva no fue tan marcado en los infantes con deficiencia de hierro sin anemia. La severidad, cronicidad y el momento de aparición del déficit nutricional son elementos importantes, que necesitan seguir siendo investigados, así como, la reversibilidad o no de los efectos observados. Sin embargo, estos trabajos no permiten plantear aún una relación de causalidad, los estudios no proveen los fundamentos necesarios para formular conclusiones definitivas y establecer que la presencia de anemia en la infancia sea un factor de riesgo sobre el desempeño educativo de niños en edad escolar. La mayor sensibilidad de los métodos neurofisiológicos que se emplean, con respecto a la aplicación de pruebas psicomotoras y los diversos cuestionarios permitirá estudiar de manera más objetiva el impacto de la deficiencia de hierro tiene sobre el cerebro. Las nuevas tendencias sobre la psicología del desarrollo sugieren con gran determinación que las interacciones aditivas y sinérgicas entre los factores de riesgo tienen una mayor influencia sobre el desempeño escolar, que cualquier otro factor de riesgo individual aislado53, así como los factores protectores que se deben reforzar en las poblaciones de riesgo.

Un trastorno puede ser superado

La falta de atención y concentración son las principales características de los niños que padecen dificultades de aprendizaje. Algunas son causadas por factores del entorno en el cual se desenvuelve la persona, mientras que otras se originan a partir de una lesión en el sistema nervioso central. Aunque la evolución depende de cada niño en particular, es necesario que la familia intervenga en el proceso junto a los psicopedagogos y el colegio y dependiendo de la causa del trastorno, junto a los psicólogos y neurólogos.

La mayoría de los niños con problemas de aprendizaje presentan falta de atención y concentración y son muy intranquilos El aprendizaje es un componente esencial del crecimiento del niño. En sus diferentes etapas de desarrollo, éste será una guía que permitirá vislumbrar sus aptitudes, habilidades y la presencia de ciertos problemas, trastornos o dificultades del aprendizaje.

Los docentes especialistas, o mejor conocidos como psicopedagogos, aseguran que no se trata de una enfermedad sino de un trastorno que puede ser resuelto con atención y ayuda profesional, así como con la asistencia de otros especialistas que intervienen en el caso.
Las causas de los trastornos de aprendizaje son varias. Una está relacionada con los problemas sociales y familiares y pueden ser desencadenados por problemas emocionales, situaciones de desequilibrio en los hogares, divorcios, e incluso falta de atención y amor por parte de los padres. El otro caso tiene que ver con problemas neurológicos.
No es una enfermedad Las dificultades del aprendizaje son definidas por Maryorie Hug, psicopedagoga de "Mis Huellas", ubicado en Villa Asia, como trastornos que se presentan en las áreas instrumentales como la lectura, escritura y cálculo, base de cualquier proceso académico.

Existen dos tipos de dificultades del aprendizaje, globales y específicas. Las globales que tienen un origen etiológico relacionado con el entorno y que de acuerdo a la especialista, podrían tener como causas "la mala praxis educativa, faltas recurrentes al sistema escolar, niveles de pobreza y bajo nivel cultural, son factores que no tienen que ver con el sistema nervioso central", es decir aquellos factores del entorno que podrían perjudicar el desarrollo instrumental del niño.

Las dificultades específicas tienen un carácter biológico "el sistema nervioso central está afectado, hay una lesión, hay algo que no está normal en el cerebro y que puede ser originado en un período prenatal por problemas perinatales como la hipoxia, falta de oxígeno e inclusive por factores metabólicos".

Explicó que en el caso de las globales, el niño "puede salir adelante con un tratamiento porque no hay ninguna lesión". Sin embargo, aclaró que esta evolución sólo es posible cuando se logra una sinergia entre la familia, el colegio, el niño y la psicopedagoga.

Los niños que tienen dificultades de aprendizaje presentan características que pueden ser reconocidas por los padres, pero que en muchos casos no desean asumir. En ese sentido, Hug explicó que las características son particulares en cada niño, pero que aún así existen algunas generales como "problemas de atención, algunos tienen problemas a nivel emocional porque se sienten inferior al resto, son bien intranquilos y su motivación es baja respecto a sus actividades escolares".
Dada la incidencia de las dificultades del aprendizaje a nivel educativo, son los psicopedagogos quienes establecen el primer contacto con el niño, puesto que realizan una evaluación a nivel pedagógico. En este sentido, indicó que el primer paso es "establecer un diagnóstico, luego creer en él de manera responsable y asumirlo porque no es una enfermedad y es algo que se puede erradicar; remitirlo al psicólogo, si él observa un daño a nivel biológico lo remite al neurólogo".

"Ahondar en el pasado" Truadys López, psicopedagoga del Centro Infantil "Tijeras y Papel" expresó que desde tempranas edades es necesario evaluar el desarrollo neuromotor de los niños que es lo que va a dar las pistas de alguna anomalía en un futuro.

"Signos como que no caminó a tiempo, es flojito, no habla, es lento para escribir, tiene dificultades en la escritura, problemas motores, que no tenga un desarrollo motor acorde, lo retarda en muchos casos. Para que una madre sepa si tiene una dificultad o no de aprendizaje tiene que ahondar en el pasado".

Sin embargo, señaló que "aproximadamente el 80 por ciento de los padres tienen hijos con problemas de aprendizaje pero no saben ni ellos ni las familias ni el docente". En este sentido, señaló que en muchos casos, el movimiento en el que se encuentran inmersos los representantes provoca que los niños a partir de los cinco años sean enviados a los colegios.

"Y eso es negativo porque el niño no tiene la madurez, yo diría que actualmente los niños que tienen problemas de aprendizaje se pueden dividir en un 60 por ciento sin lesiones neurológicas y el otro 40 por ciento es el que tiene una etiología médica, lesiones, ausencia de oxígeno, es el primer puntito, es un caso a seguir porque queda una secuela". Al considerar que la mayor parte de los casos tratados tienen su origen en causas globales o del entorno, es imprescindible hacer un punto en alto. Asimismo, López señaló que la degeneración bioquímica del ser humano incide en la evolución correcta del organismo y "todo eso tiene que ver con los trastornos", haciendo mención a empezar a fumar a temprana edad y al régimen nutricional, entre otros.
Falta de atención "El TDH o Síndrome de Déficit de Atención está clasificado dentro de los trastornos del aprendizaje y generalmente va acompañado por hiperactividad, impulsividad y altos niveles de desatención", señaló Maryorie Hug.
Explicó la especialista que en estos casos los neurotransmisores, tales como la dopamina y la serotonina, que se encuentran en el cerebro no están funcionando de la manera correcta, "hay corriente todo el día en el cerebro, por eso hay hiperactividad y constante movimiento", dijo al tiempo que aconsejó que lo importante es que quemen energías en deportes como la natación, "pero no karate porque es de mucho contacto y puede ser muy agresivo".
Por su parte, López indicó que aunque el TDH debe ser diagnosticado entre los ocho y los nueve años, "hay rastros que son muy obvios y permiten presumir el TDH porque son inquietos y tienen cierta conducta agresiva". Señaló que entre los 11 y 12 años, el joven empieza a madurar y adquiere conciencia en cada una de sus actividades, "hay un bajón". Después de la adolescencia "ya es otra cosa (...) hay asesinos que empezaron siendo TDH y terminaron como asesinos en serie".
López señaló que en muchos casos, los médicos prefieren ocultar el trastorno y a la vez existen padres que deciden no asumirlo. Sin embargo, expresó que no debe existir miedo, puesto que con una buena ayuda y un buen seguimiento se puede lograr el éxito y vencer el trastorno, "pero se necesita el apoyo mutuo".
No etiquetar Las especialistas coinciden en que en muchos casos, los niños son etiquetados y esta actitud es sumamente negativa para el progreso de los afectados. "Los niveles emocionales van por el piso y cuando la motivación es baja, la respuesta es totalmente adversa a lo esperado y allí comienza el ausentismo escolar, son los niños que nunca se escolarizan", señaló Hug.
Al respecto, explicó Truadys López que un buen enfoque, un premio y una guía permiten que un niño sin lesiones neurológicas avance, pero un niño con problemas bio-neurológicos "no avanza solo, necesita ayuda de un tutor y de una buena maestra pero estamos viendo que las maestras son como generales, sargentos, son personas cerradas que no comprenden a este tipo de niños, y en vez de ayudarlos lo que hacen es etiquetarlos".
Ayudas para la familia Coinciden en que el trabajo en equipo, el amor y la disciplina son las mejores estrategias para enfrentar este obstáculo. López explica que tienden a necesitar mucho cariño y atención, "se necesita mucha disciplina pero no de castigos, sino llegarle al corazón y luego se trabaja en sus áreas deficitarias". El trabajo es mancomunado y el apoyo de la familia, el colegio y el psicopedagogo debe ser concatenado. "Yo he visto muy buena evolución siempre y cuando la familia intervenga".
Asimismo, Hug de "Mis Huellas" explicó que lo importante es que desde los primeros años del niño, los padres estructuren un horario e instauren normas para ir creando un reloj biológico, "dar responsabilidades desde pequeños, no lo hacen perfecto pero tienen la responsabilidad".
Si usted cree que su hijo puede padecer de un problema de aprendizaje, solicite un seguimiento del rendimiento escolar de los niños, evalúe su desempeño y su comportamiento y recurra a un especialista.
Ésta es una situación que cualquier niño puede atravesar y es por eso, que asumir el diagnóstico, acudir a un especialista y participar de manera activa en el proceso se configuran como vitales herramientas para superarlo

Dificultades del aprendizaje en los niños


Dificultades frecuentes de los niños y como abordarlos?


“Los problemas de aprendizaje más frecuentes en el aula generalmente están vinculados a trastornos de conducta y no responden a una sola causa, por lo cual pueden ser abordadas desde distintos tratamientos, que permitan hacer de la etapa escolar un período placentero”.
Los problemas de conducta inciden en el bajo rendimiento escolar de los niños y al mismo tiempo, las dificultades en el proceso de aprendizaje pueden provocar alteraciones en su forma de actuar.La etapa escolar es una de las más importantes de la vida y está ligada al crecimiento y al desarrollo del ser humano, por ello es fundamental que los niños la transiten con alegría y salud.

Las razones por las que un niño no aprende son múltiples y entre ellas se encuentran las familiares, sociales, educativas, neurológicas o psicológicas y las mismas dependen de cada niño, de su historia personal y de la relación que se establezca con la escuela y el proceso de aprendizaje.Entre los problemas más comunes se encuentran los trastornos de visión, que muchas veces pasan inadvertidos, pero que al no permitir que los chicos vean correctamente, los dispersan en clase. También son frecuentes las dificultades motoras y los problemas en relación con el espacio.

Los factores madurativos inciden en las posibilidades de acceso a la lectoescritura y el cálculo. “Hay niños que no logran hacerlo al mismo tiempo que sus compañeros, pero aunque a veces la dificultad es seria, también es cierto que cada niño tiene su ritmo y ese debe ser respetado en la medida en que se compruebe su avance en el proceso de aprendizaje. Se trata siempre de lograr que el niño aprenda con felicidad y motivación”.

Con respecto al lenguaje hay niños que tienen dificultades en la pronunciación, articulación adecuada de los fonemas y grafemas, problemas éstos que con un adecuado tratamiento, indicado por una Terapeuta de lenguaje, se pueden solventar exitosamente. Pero también existen otros trastornos más graves, como la imposibilidad de darle nombre a los objetos conocidos, a los que debe prestarse especial atención.

Otro aspecto importante de considerar son los patrones de aprendizaje de cada persona y que dependen de su historia familiar, personal y ambiental.
“El modo de aprender, la relación con el medio en el que se aprende, la mayor o menor rigidez en la apropiación del conocimiento y en la actividad de juego (lúdica) se construyen desde el momento del nacimiento”.

Los niños con carencia de estimulación y poco contacto con el material de lectoescritura actúan de un modo diferente en la escuela y suelen requerir de mayor apoyo.
Un niño que sufre por una situación familiar en la que reina la preocupación también es víctima de una dificultad en el aprendizaje. Es por ello importante estar alerta a indicios específicos, tales como distracción en clase, falta de interés, excesiva movilidad, trastornos de conducta, aislamiento y dificultades en la relación con compañeros y docentes.

“Las dificultades en el proceso de aprendizaje no sólo dependen del niño”.
Muchas veces es la escuela, que falla en su metodología de enseñanza o no respeta los tiempos de cada alumno. Sin embargo, estas dificultades son reversibles si existe una buena comunicación con los padres, los docentes y todos los adultos involucrados en el proceso de aprendizaje”.Deben abandonarse los métodos rìgidos de enseñanza y debe existir un deseo de trabajar en equipo con los especialistas, cuyo aporte médico o psicopedagógico, según cada caso, ayuden a producir un cambio en el estímulo de los logros del alumno.